lunes, 5 de noviembre de 2012

El gusano azul

El gusano azul se creía mariposa. Comenzó a mandarme mails amenazantes. Ese es el problema con los gusanos azules, creen que son hermosos y de alas multicolores que pueden llevarlos muy alto, pero son viscosos y babosos y se arrastran por el suelo dejando un ristre de veneno ponzoñoso. A una le da pena verlos arrastrarse en su propia secreción. Grave error sentir pena por un gusano azul. Son primos de las sanguijuelas, aunque una versión mucho más peligrosa de succionadores de sangre. El gusano azul no se alimenta sólo de sangre, bebe también eso que los médicos llaman líquido cefaloreaquídeo que circula por la médula osea. Eso quiere decir que si un gusano azul se prende de una pierna la seca como la termita al árbol. La pierna no se pudre, primero toma un color verdoso, luego a pan quemado y finalmente se desprende del cuerpo como una rama seca. Es un secreto bien guardado de los gusanos azules, me costó muy caro averiguarlo. Las piernas vuelven a crecer por suerte, aunque nunca es lo mismo. A mí, por ejemplo, me quedó más corta. Lo de los mails es cosa de esta época; algunos gusanos azules lograron adaptarse a estos tiempos modernos. Otros como el gusano membrillo se extinguieron. Bueno, nadie en realidad escuchó acerca de los gusanos azules o membrillos, yo misma no creía su existencia. Esa es su mayor astucia, y, la web, el facebook y el chat son su arma para el engaño.

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