
Allá por el 2005 entrábamos en la escuela de cine, nervios, grandes expectativas. El cine siempre me había fascinado, desde el animé que llegaba a obsesionarme hasta todo el universo de películas que se quedan en nuestra memoria como un pedacito de nosotros. Cuando tenía siete años recuerdo que me angustié cuando me di cuenta que no podía compartir las vidas de esos seres detrás de la pantalla. El resto de mi vida me he enloquecido por espiar a través de la ventana del cine y la posibilidad de estar del otro lado. Siempre he querido dar vida a las locuras que imagino, moldearlas en palabras o arrancarlas de los libros para llevarlas a imágenes, sonidos y movimiento. Espero que ese será mi camino, el de explotar mi creatividad y compartirlo con la gente que quiero.
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